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Salud y Alegría

por: María Damiani

Libérate de la codicia

Hoy me gustaría compartir contigo la importancia de poder liberarte de la codicia.

Hace unas semanas, disfruté de la película The Game, protagonizada por Sean Penn y Michael Douglas.

Por si no conoces de qué trata, el protagonista principal es un multimillonario que tiene en su poder todo lo que cualquier hombre desearía. Su hermano, decidió sorprenderle con un regalo de cumpleaños de lo más original: su adquisición en un club de ocio capaz de diseñar de forma personal y a medida aventuras y pasatiempos.

El multimillonario comenzó a atravesar diferentes situaciones límites, llegando a perder todos sus bienes materiales. Encontrándose sin dinero, se sintió inseguro, algo a lo que no estaba acostumbrado, dado que su seguridad estaba cimentada en sus riquezas.

Su hermano quería descentrarlo de ese mundo de dinero, al cual estaba aferrado, y despertarlo para que pudiera vislumbrar el verdadero sentido de la vida. Todo se trató de un juego, pero los personajes, totalmente ficticios, llevaron al adinerado a conocer otra realidad, y así bajar su nivel de soberbia y su falso sentido de seguridad.

La película me hizo reflexionar sobre una cuestión inquietante: ¿Cuántas personas creen tenerlo todo a su disposición y todavía continúan codiciando y deseando más?

Ciertas personas quieren poseer todo lo que está a su alcance para conseguir la impresión de que pueden ejercer el control sobre los demás. Codiciar es disponer de un deseo excesivo por la riqueza u otras cosas. ¡Cuánta pobreza espiritual en esta frase!

la-codiciaEl deseo insaciable de disponer de poder, riquezas, fama y la comparación social motivan a las personas a perpetrar equivocaciones sin darse cuenta.

Muchas de ellas son las consecuencias de la codicia, entre ellas engendra ansiedad, temor, el vicio de los juegos de azar, envidia, violencia, entre otros malos sentimientos y acciones. En consecuencia, estos estados de la mente negativos afectan la salud.

Como comenta la psicóloga Herminia Gomá, directora del Institut Gomá de Barcelona, “la avaricia se asienta en un verbo: tener. El ‘miedo a no tener en el futuro’ nos hace acumular posesiones para evitar la angustia de pensar que algún día me faltará. Lo que tengo ahora tampoco lo disfruto. Necesito guardarlo aunque nunca lo vaya a usar”.

La codicia se debe combatir intentando no confundir los deseos con las necesidades, evitando las deudas, viviendo una vida sin excesos: “vida sencilla, pensamiento elevado”. Comenzar a desarrollar la generosidad permite eliminar cualquier sentimiento de codicia porque el dar es el núcleo de nuestra fe y nos enriquece. ¿Y sabes por qué te lo recomiendo? Porque lo he experimentado en mi propia vida.

Nuestra seguridad y sentimiento de riqueza siempre debe provenir del Amor, de la posibilidad de reflejar esas cualidades divinas y talentos que están construidos sobre una base sólida, la Mente, que es la fuente infinita de todo lo que necesitamos.

Todos pueden acceder al reino de Dios ahora mismo. Ese reino es de calma, armonía, paz y amor, y ya está dentro de cada uno. No es algo que se necesita buscar fuera, con dinero o posesiones.

Para dejar de lado la codicia hay que comprender el sentido verdadero de la vida y concientizarse sobre la verdad existencial de que realmente se está provisto de todo, completo en el Amor. Esta liberación conduce a un estilo de vida seguro y al bienestar físico y mental.

 

 

 

  • María Damiani escribe acerca de la salud y el bienestar desde una perspectiva espiritual y es Comité de Publicación de la Ciencia Cristiana en España.