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Salud y Alegría

por: María Damiani

Dejando atrás el pasado....

 

 © GLOW IMAGES"Feliz el que perdona a los otros y el que se perdona a sí mismo." Jorge Luis Borges

Muchas personas viven atadas a recuerdos del pasado, momentos dolorosos de sus vidas y esto les impide avanzar. Mientras nos aferramos a pensamientos pasados no podremos enfocar nuestra mirada hacia adelante.

Pero ¿hasta cuándo pensar en algo que ya pasó?, ¿acaso podemos volver hacia atrás?

Resulta más saludable vivir el presente que ahondar nuestro pasado y focalizarnos en las experiencias vividas como resultados de grandes aprendizajes.

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En muchas ocasiones se presenta una conexión entre el pasado y el perdón.

El Dr. José Luis Lillo Espinosa, médico-psiquiatra, psicoanalista y miembro de la Sociedad Española de Psicoanálisis, considera que el perdón, en la medida que supone la superación del resentimiento, consolida el sentido de la dignidad, refuerza la soberanía del Yo, conjetura el logro de una auténtica madurez y nos libera de las ataduras con el pasado.

Pero, ¿cómo el perdón puede mejorar nuestra salud y bienestar?

Las investigaciones realizadas por la Universidad del Instituto de Michigan para la Investigación Social informó que “Las Personas que perdonan tienden a experimentar sentimientos reducidos de inquietud, nerviosismo y falta de esperanza.”

Otra estudio de la Universidad de Tennessee-Knoxville, ha encontrado que el perdón también puede reducir la presión arterial y el ritmo cardíaco.

Esto me lleva a reflexionar que nuestro estado mental influye en nuestro propio bienestar y sentirnos en paz con nosotros mismos es parte de ese proceso de comprensión y de perdón.

Perdonar no proviene de un sentir humano sino que proviene de Dios y de comprender su naturaleza pura e inocente. Ese perdón que no admite ni conoce agravios, porque el amor no los conoce, es el primer paso para la curación en nuestra consciencia, en nuestro corazón.

Pude comprobar esto en una experiencia personal con una compañera de trabajo. Éramos muy unidas en cumplir con nuestras obligaciones y también en disfrutar los momentos laborales con mucha alegría. Hasta que se incorporó nuevo personal y las cosas parecieron cambiar.

De repente, noté cierto distanciamiento y agresividad hacia mí. Me sentía dolida y ofendida con sus actitudes y la relación cada día se tornaba más difícil. Me provocaba malestar e inquietud y comprobé que ese estado de resentimiento me estaba afectando mentalmente.

Hasta que un día comprendí que la clave estaba en espiritualizar mi estado mental, es decir, abandonar los conceptos equivocados y observarla de una manera diferente, más elevada y reconociéndola a ella y a mí misma como una idea espiritual del Amor.

Este cambio en mi manera de pensar me permitió aquietar aquellos pensamientos negativos que pretendían invadir mi consciencia, la situación mejoró notablemente y volvimos a hacer las mismas de siempre.

Jesús nos dejó la oración como nuestra arma principal para superar el mal y esta oración nos enseña a perdonar y a amar a quienes nos ofenden.

El Amor nunca deja de ser. Esta cita bíblica amplía nuestra comprensión del verdadero amor, ese amor espiritual que nos libera del egoísmo y del rencor y nos absorbe por completo. Este Amor es identificado como una cualidad de la naturaleza de Dios. Ese Amor perfecto e infalible.

No dejes que se muera el sol, sin que hayan muerto tus rencores” Mahatma Ghandi

No podemos dirigir lo que acontecerá en nuestra vida en el futuro pero podemos comenzar valorando el día a día que se nos presenta, el aquí ahora, ocupándonos en vez de preocupándonos y aceptando cada día como el desarrollo de nuevas oportunidades y posibilidades.

¡Vivamos en plenitud!

 

 

 

 

 

 

  • María Damiani escribe acerca de la salud y el bienestar desde una perspectiva espiritual y es Comité de Publicación de la Ciencia Cristiana en España.